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La gran variedad de tipos de cepillos disponibles puede convertir la elección de éste en una tarea de lo más desconcertante. Una de las dudas que más nos consultan, decidir si necesitas un cepillo con cerdas duras o blandas.

Una vez que ya te has decidido por un cepillo eléctrico o manual, hoy te voy a hablar de las diferencias entre los cepillos con distintas durezas.

Lo primero que deberías tener claro es:

¿Cuál es la diferencia entre cepillo de dientes duro y un cepillo blando?

Cuando hablamos de cepillos duros o blandos, nos referimos a las cerdas o pelos del cepillo. Las cerdas duras son más tiesas y rígidas que las blandas. En teoría, están diseñadas para ser mejores eliminando manchas, placa y restos de comida.

La frecuencia con la que te lavas, la fuerza con la que te cepillas y la calidad de la pasta de dientes que usas, junto a la dureza del cepillo pueden tener efectos secundarios que ni siquiera conoces.

Por lo tanto, ¿deberías usar un cepillo de cerdas duras o blandas?

Elige un cepillo blando.

Todos deberíamos usar un cepillo de cerdas blandas. No es por lo que te imaginas. Muchas personas piensan que los cepillos duros pueden erosionar el esmalte dental. Y pueden, pero los ácidos de la comida y azúcares, como las de los refrescos, zumos y golosinas hacen más daño a tu esmalte que lavarse con cepillo duro.

Sin embargo, es por tus encías por lo que deberías preocuparte si usas un cepillo de cerdas duras. La mayoría de personas se cepilla demasiado fuerte al lavarse los dientes. Y cepillarse demasiado fuerte, más aún con cepillo duro, puede dañar el tejido gingival, especialmente en la línea de las encías (punto de unión entre el diente y las encías).

Piensa en un suelo de madera brillante y amplio. Una escoba tiene un cepillo diseñado para limpiar la suciedad sin dañar el suelo. Sin embargo, si cambias el cepillo normal de la escoba por uno de alambre podrías seguir limpiando el suelo, y quitaría más suciedad, pero rompiéndolo a la vez.

De manera similar, los cepillos de cerdas duras son demasiado rígidos y duros, como una escoba de alambre. Sí, te limpia los dientes, pero también te lesiona las encías, hace que se retraigan y daña el tejido gingival.

Conclusión:

Cuando se trata de tus dientes, elige cepillos de cerdas suaves. Guarda los cepillos duros para limpiar la casa o sacarle brillo a la cadena de la bici, pero ¡mantenlos lejos de tu boca!

Aunque te hable en general de implantes de carga inmediata (si quieres saber más sobre los implantes inmediatos te lo cuento aquí, cada paciente, cada caso, es único.

Por eso, creo que descubrir algunos casos reales te va a ayudar a saber si la implantología de carga inmediata es lo que necesitas y qué puedes esperar.

OPINIONES DE IMPLANTES DENTALES DE CARGA INMEDIATA:

LAURA: «Tenía periodontitis».

Laura sufrió durante muchos años un problema periodontal. Hace 20 años se operó pero el problema volvió años más tarde. Muchos odontólogos le recomendaron implantes en toda la boca con injertos de hueso de la cadera pero no le terminaba de convencer.

Ella buscaba injertos sin hueso y así descubrió la implantología inmediata.

Laura, que al principio dudaba, cuenta que se sorprendió cuando preguntó: “¿podré comer bocadillos de pan, pan?” y tras poco tiempo contaba, muy contenta, que por fin podía disfrutar con sus bocadillos.

Además, cuenta que: “La experiencia fue sin dolor, sin hematomas y la gente que no me conocía no se daba cuenta de que me acababan de hacer implantes en toda la boca porque no se notaba nada”.

MATEO: «No tenía hueso».

Mateo tenía problemas dentales desde que era pequeño. Cada vez que mordía se le movía la dentadura un poco, llegando a veces a dolerle la mandíbula. Con el tiempo fue empeorando y le aseguraron que perdería todos los dientes. Apenas tenía hueso.

Decidió probar los implantes inmediatos. Hoy le preguntamos por su experiencia y Mateo nos cuenta que: “En la operación de lo único que me enteré es de cuando me decían: abre la boca Mateo. No sentí dolor. Solo sentí unas pequeñas molestias cuando me hacían las placas para la nueva dentadura de carga inmediata”.

Sobre cómo fue la recuperación cuenta que: “Estuve un par de días haciendo dieta blanda: sopas, purés…pero desde el primer día ya estaba en la calle con los amigos. Notaron el cambio porque tenía la cara ligeramente hinchada pero nada preocupante. Estuve haciendo vida normal desde el primer día”.

Lo que más me gustó fue escucharle decir: “Antes solo sonreía con los labios y no abría la boca pero ahora por fin puedo sonreír de verdad”.

Rocío: “Tenía la moral por los suelos”.

Muy disgustada y con la moral por los suelos por experiencias anteriores. Así llegó esta paciente a la clínica. Ella no quería someterse a un injerto de hueso y buscaba alternativas. Contaba que venía de otra clínica en la que después de extraerle las piezas dentales le dijeron que no podían hacerle los injertos, por lo que estaba con la moral por los suelos y con mucho miedo de que la engañaran de nuevo.

Después de conocer a personas que habían pasado por experiencias como la suya se decidió por hacerse los implantes y hoy sonríe mientras cuenta que «tengo de nuevo la moral a tope y puedo volver a sonreír».

 

ELIGE LA IMPLANTOLOGÍA INMEDIATA Y SONRÍE.

Si te sientes identificado con alguno de estos casos (descubre aquí más sobre los implantes inmediatos) o quieres saber más visita nuestra página y descubre lo que podemos hacer por ti en la Clínica Guido Audisio de Torrevieja.

Te ayudamos a que te relajes antes y a recuperarte después de tu tratamiento con nuestro exclusivo Spa Dental .

Elige la sonrisa que quieres tener.

Sabemos que no exageramos cuando decimos que una sonrisa bonita puede, literalmente, marcar la diferencia entre una persona segura de sí misma y una que no lo está. ¿Por qué? La respuesta a esto es tan sencilla como que el impacto estético que tiene una sonrisa bien posicionada marca la diferencia cuando nos estamos frente a la primera impresión de una persona. Cada vez más personas lo saben, por lo que recurren a los diferentes tratamientos de ortodoncia.

Frente a la pregunta ‘¿Cómo restauro mi sonrisa?’ la respuesta es simple: si tienes un mal posicionamiento dental severo, la ortodoncia es la solución. Pero esto no es tan simple: muchas personas descartan automáticamente realizarse una ortodoncia, bien porque creen que ya son demasiado mayores para pasar pro un proceso que generalmente se asocia con niños y personas muy jóvenes, o bien porque sencillamente, no pueden variar su estética de forma tan radical debido a su trabajo, por lo que creen que no pueden someterse a una ortodoncia.

En busca de responder a las necesidades particulares de este tipo de personas, hace ya unos años surgió la ortodoncia estética: combinando los efectos de una técnica que respetaba nuestra estética dental, pero con toda la efectividad de la que podemos gozar con una ortodoncia clásica.

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